Con fe y esperanza, celebramos a nuestra querida Santa Rosa de Lima, ejemplo de amor, entrega y servicio. 

Su vida nos invita a resignificar nuestra oración y fortalecer nuestra fe en el Dios de la Vida, renovando nuestro compromiso de seguir tejiendo vínculos de hermandad, fraternidad y confraternidad entre hermanos y hermanas. 

Nuestras cartas llegaron a su destino el pozo de los deseos de Santa Rosa de Lima para que interceda por nosotros.
Salve, ¡oh rosa fragante de Lima!
Gloria y prez de tu patria, el Perú,
tu hermosura hoy al mundo ilumina
con torrentes de vívida luz.
Cual lucero de aurora divina
que fulgura ante el trono de Dios,
más hermosa que el astro del día,
brillas tú en el imperio del sol.
M.A.R. 
